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miércoles, 14 de julio de 2021

Los abrazos son imprescindibles

 


El abrazo salvador. Gracias a la intuición de la enfermera Gayle Kasparian


Fue en 1995, cuando en  Worcester, ciudad inglesa a 48 km al suroeste de Birmingham y 47 al norte de Gloucester, cuando en la unidad de cuidados intensivos neonatal, trajeron a dos hermanitas gemelas. Tenían pocas semanas. Se llamaban Kyrie y Brielle Jakson. Kyrie llegó con 980 grs y Brielle con 900 grs. Siguiendo el protocolo establecido se colocó a cada hermanita en cada incubadora. Comenzaron con los cuidados pertinentes. En aquel entonces los bebes se mantenían separados para prevenir infecciones.

A las tres semanas, seguían allí las pequeñas hermanas.  Kyrie mostraba un excelente aspecto, había aumentado de peso; pero su hermanita Brielle presentaba dificultades con la respiración y el corazón. Los cuidadores no le daban esperanzas de vida. Pero la enfermera, Gayle Kasparian, tuvo una genial intuición que cambió por completo la situación, porque arriesgándose en la decisión que tomaría, pensó que poniendo las dos hermanitas en la misma incubadora, con la misma manta, quizás produjera la mejoría de Brielle. Tomó a la pequeña y la  depositó junto a su hermanita. Pronto se empezó a comprobar que la decisión había sido un éxito, porque Brielle se calmó, los niveles de saturación de oxígeno mejoraron, el corazón se estabilizó y un color sonrosado volvió a su cuerpo.


Por la noche mientras todos dormían Kyrie abrazó a su hermana Brielle con su abrazo salvador.

Todos pudieron, al día siguiente, contemplar la escena de las dos hermanitas abrazadas. Ese abrazo salvó la vida de la pequeña Brielle.






 

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