¡Abre los ojos y mira!
El ser humano es frágil y mortal. ¿Nos hemos dado cuenta de este hecho?
¿Reflexionamos más sobre la propia muerte y sobre el sentido de la vida?. ¡Qué importante es la vida! Pero nos damos cuenta de que vivimos para algo. ¿Aportamos a la sociedad lo mejor de nosotros?
Si somos creyentes, con mayor razón, ¿pensamos en la otra vida? ¿Estamos preparados para dar ese paso definitivo?
En estos tiempos, una visita (si están permitidas) a un anciano solo, una llamada telefónica, un buen consejo, pueden hacer tanto bien a la soledad, a tantos seres que están en sus casas, en residencias, en hospitales, en prisiones.
¿Qué hemos aprendido de todo estos meses encerrados?
¿Quizás mejores hábitos en la higiene? ¿mejores hábitos en las relaciones -aunque fuesen a distancia-? ¿mejores hábitos en el cuidado personal y la alimentación?
Hemos cuidado el cuerpo, ¿y el alma?
Ojalá esta pandemia producida por el covid-19 nos haya ayudado y nos ayude a optar por un estilo de vida mejor.
Para muchos ha supuesto dolor y lágrimas (dolor al que nadie de buen corazón ha sido ajeno).
Para muchos otros, ha sido una oportunidad para reflexionar sobre aspectos de su vida.
Para todos, lo podemos asumir como un aviso que a la larga es un bien.
Hay que invertir en ciencia, (la ciencia es más barata), en investigación, en sanidad, mucho menos en armamento y hay que cuidar más la casa común: el planeta tierra.







0 comentarios:
Publicar un comentario